Simplicidad ante todo
Cada herramienta se elige por lo fácil que es de aplicar sin capacitación previa extensa, priorizando plantillas de una sola página frente a marcos más elaborados.
La metodología se apoya en tres bloques de herramientas: priorización, prototipado y testeo. Cada una se enseña con ejemplos simples y plantillas listas para usar, de modo que el equipo pueda seguir aplicándolas después de terminado el programa, sin depender de consultoría externa continua.
El primer bloque enseña una matriz simple de esfuerzo e impacto, adaptada para que cada equipo defina sus propios criterios de peso según su contexto: no es lo mismo priorizar en un comercio con poco personal que en una empresa de servicios con varias áreas involucradas.
Se trabaja también con una versión reducida de puntuación por criterios (similar a un ICE score simplificado), pensada para que la discusión se base en números acordados en conjunto y no en la opinión más insistente de la sala.
El segundo bloque presenta distintas técnicas de prototipado que no requieren desarrollo de software ni inversión significativa: bocetos en papel, maquetas armadas con materiales simples, guiones de rol donde el propio equipo actúa la experiencia, y mapas de servicio dibujados a mano.
La elección de técnica depende del tipo de idea: un cambio de proceso interno puede representarse con un guion de rol, mientras que una mejora de producto suele necesitar un boceto visual más detallado. El programa ayuda a elegir la técnica adecuada según el caso.
El tercer bloque se centra en conseguir reacciones honestas sin necesidad de estudios de mercado formales. Se enseña un guion corto de entrevista, técnicas de observación durante el uso del prototipo y criterios simples para diferenciar una reacción entusiasta genuina de una respuesta cortés sin contenido real.
Antes de testear, cada equipo define qué resultado consideraría una señal suficiente para avanzar. Esta definición previa evita que los resultados del testeo se interpreten después según lo que cada persona quería escuchar.
Más allá de las herramientas puntuales, hay principios comunes que guían cómo se aplican en cada sesión. Estos criterios ayudan a que el método no se sienta como una plantilla rígida, sino como una forma de pensar que se adapta al contexto de cada negocio.
Cada herramienta se elige por lo fácil que es de aplicar sin capacitación previa extensa, priorizando plantillas de una sola página frente a marcos más elaborados.
Ninguna técnica requiere licencias de software, materiales costosos o servicios externos contratados para completarse dentro del programa.
Todos los ejercicios se trabajan sobre el negocio real de cada participante, nunca sobre un caso ficticio o genérico ajeno a su contexto.
Las plantillas quedan documentadas para que el equipo pueda repetir el ciclo de priorizar, prototipar y testear en futuras rondas sin necesidad de contratar facilitación externa.
Escribinos y conversamos sobre el tipo de ideas que tu equipo suele generar y qué bloque de la metodología podría aportar más en tu caso.
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